Las fuerzas de seguridad registran el mayor número de operaciones y arrestos desde los atentados del 11-M
El año 2025 se ha convertido en un año récord en la lucha contra el terrorismo yihadista en España, con 112 personas detenidas en 72 operaciones policiales desarrolladas en distintos puntos del país. Estas cifras no se alcanzaban desde los atentados del 11 de marzo de 2004, según datos de las fuerzas de seguridad. La mayoría de los arrestos están relacionados no con la planificación directa de atentados, sino con labores de captación, adoctrinamiento y difusión de propaganda radical, una fase temprana del proceso de radicalización que los investigadores consideran clave para prevenir ataques.
Uno de los principales focos de estas actividades es el entorno digital. Las redes yihadistas utilizan de forma creciente redes sociales, servicios de mensajería y contenidos audiovisuales para atraer a nuevos simpatizantes, especialmente jóvenes. Entre los recursos empleados se encuentran los nasheed, cantos islámicos que funcionan como herramientas emocionales de propaganda y refuerzo ideológico. Según fuentes policiales, estos materiales facilitan una primera conexión con el discurso extremista y actúan como puerta de entrada a contenidos más radicales y a comunidades cerradas donde se intensifica el adoctrinamiento.
Las investigaciones también reflejan un aumento del papel de las mujeres en tareas de radicalización, una tendencia que preocupa a los expertos por su capacidad para acceder a entornos menos vigilados y generar vínculos de confianza. En este contexto se enmarca la detención en Alcorcón (Madrid) de dos hermanas de 19 y 21 años, presuntamente implicadas en la captación y adoctrinamiento de otras mujeres en el ámbito del terrorismo yihadista. Este caso ilustra el cambio en los perfiles que están siendo incorporados por las redes radicales, que buscan adaptarse a los controles policiales y ampliar su base social.
Las autoridades subrayan que el objetivo prioritario es detectar y neutralizar estos procesos antes de que deriven en acciones violentas, evitando así episodios como el ocurrido recientemente en Puente de Vallecas, donde un joven radicalizado apuñaló a varios viandantes. La estrategia actual combina investigación policial, cooperación internacional y vigilancia digital, con el fin de anticiparse a la amenaza y reducir el riesgo de atentados en territorio español.



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